Semana 27: Los sindicatos; el campo; la producción y la propiedad rural
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discutir.
(Del lat. discutĕre, disipar, resolver).
1. tr. Dicho de dos o más personas: Examinar atenta y particularmente una materia.
2. tr. Contender y alegar razones contra el parecer de alguien. Todos discutían sus decisiones.
U. m. c. intr. Discutieron con el contratista sobre el precio de la obra.
Real Academia Española
 
México Discutamos México
 

El sindicalismo en la crisis

Francisco Zapata y Arturo Alcalde

Alberto Arnaut, Javier Villarreal, Arturo Alcalde y Francisco Zapata.  
Alberto Arnaut, Javier Villarreal, Arturo Alcalde y Francisco Zapata.  

FZ: Con las transformaciones que ha habido en los mercados de trabajo, en México hay altos niveles de desempleo abierto, hay mucha gente que no tiene trabajo. Somos aproximadamente 107 millones de habitantes, de los cuales 47 millones pertenecen a la población económicamente activa y de esa población económicamente activa más o menos 24 millones de personas están trabajando en términos de lo que llamamos el sector formal, es decir que tienen un empleo, tienen una cierta seguridad en el trabajo; pero la otra parte está en la informalidad, el trabajo precario. Entonces la base sobre la cual tenemos que discutir es cuál ha sido la capacidad de organización de esos 24 millones. En este país hay dos instituciones que permiten saber, más o menos, cuánta gente tiene algunos derechos sociales, salud, etcétera, que son el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. En este momento hay aproximadamente unos 13.5 millones de trabajadores que cotizan al IMSS y unos 2 millones 200 mil trabajadores que cotizan al ISSSTE; entonces tenemos una población activa, que tiene trabajos formales, de unos 16 millones de personas. Bueno, esa base nos puede ayudar a conocer cómo se relaciona con la población sindicalizada, porque la población sindicalizada nunca ha abarcado a todos los trabajadores del país sino que se han siempre concentrado en algunas actividades, por ejemplo los trabajadores de la minería, de los ferrocarriles, los trabajadores del textil, de la metalurgia, los trabajadores del servicio del transporte, el famoso sindicato de los tranviarios y otras organizaciones. Esa base sindical en este momento no sobrepasa, digamos, la mitad de los trabajadores que están adscritos al Seguro Social y al ISSSTE… Nunca nos hemos podido poner de acuerdo los que estudiamos estos temas sobre cuáles son realmente los trabajadores organizados, pero andan por los 7 millones de personas. A partir de ahí podemos decir que hay una transformación de esa base, porque los trabajadores organizados experimentan hoy día la crisis económica, y muchos de ellos, de los que están sindicalizados, han perdido su trabajo. Últimamente el caso de más notorio ha sido el de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, y hay muchos otros sectores donde ha pasado eso. Tenemos un panorama del sindicalismo inserto en la crisis, que se expresa primero, como ya lo dije, en el desempleo, pero también en los cambios, por ejemplo acerca de la feminización de la fuerza de trabajo. En este país, hoy día, tenemos aproximadamente un millón de mujeres que trabajan en la maquila de la frontera norte y en algunos sectores de la pequeña y de la mediana industria; lo cierto es que también las mujeres han accedido a la vida sindical y están insertas en una problemática muy particular que es la del sindicalismo de protección. Los problemas son muy numerosos, el sindicalismo se desenvuelve en una atmósfera de crisis. Un tema que está todos los días en los periódicos es lo que pasa en la mina de Cananea en el norte, y no es casual que esa mina haya estado en la historia de México desde hace más de 100 años. Ustedes saben que en 1906, en junio de 1906, hubo una primera huelga que fue precursora de la Revolución mexicana y hoy día está otra vez en las páginas frontales de los periódicos. Alrededor de ese tema está también el problema del Sindicato Mexicano de Electricistas y algunas tensiones que hay en otros sectores. Otro tema es el de las trabajadoras de la maquila; han logrado organizar a un sector que en el resto de la frontera norte no está organizado, con la excepción de las trabajadoras y los trabajadores de Matamoros, en donde también hay una experiencia similar a la que hay en Sonora en este sector. Y por último, está la desarticulación, hasta cierto punto, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación con respecto al sindicalismo oficial, un fenómeno que ha ocurrido en los últimos años y que también plantea una pregunta general, es decir, ¿hasta qué punto es vigente hablar de esa expresión tan socorrida por los periodistas del “sindicalismo oficial”? Hoy día, más bien, deberíamos de hablar del sindicalismo a secas y en una perspectiva, digamos, de la importancia que tiene para los trabajadores y las trabajadoras tener organismos de representación colectiva en una época de crisis.

AA: Yo empezaría con la última parte de tu reflexión, que me parece muy valiosa, que es la gran importancia que tiene el que reclamemos que en el mundo del trabajo existan mecanismos de defensa, de representación legítimas, porque la mayor parte de la población vivimos de nuestro trabajo, el trabajo sigue siendo una fuente fundamental de riqueza y creo que uno de los grandes obstáculos que necesitamos superar es no caer en la trampa de que el trabajo se ha convertido en un elemento secundario en la vida social. Eso ha sido, quizá, un grave error que nos ha llevado a despreciar y a colocar el tema del mundo del trabajo como si fuera un tema marginal. Una segunda reflexión tendría que ver con qué nos ha pasado, qué le ha pasado al sindicalismo, sobre todo en los últimos veinte, veinticinco años. No cabe duda de que en una época anterior habíamos tenido un sindicalismo mucho más activo, mucho más vigente, mucho más presente en la agenda nacional, porque obviamente el papel del Estado era diferente, había un modelo económico y un modelo de desarrollo distintos; y el tema del sindicalismo era clave para tener consumidores, para tener trabajadores con salarios dignos, que pudieran acudir a comprar los productos y tener a la pequeña, mediana industria, mucho más activa. Las cosas cambiaron, el Estado cambió su estrategia, se inició este llamado periodo neoliberal y las prioridades económicas ya no fueron hacia la población, los consumidores, y el sindicalismo empezó a ocupar otro rol. Y si bien es cierto que en los viejos tiempos había un mecanismo de control, un mecanismo de subordinación, ahora lo que estamos viviendo es que nos hemos quedado con los mecanismos de control pero ya no hay ese interés en tener un mercado interno fuerte y se han priorizado esquemas de salarios a la baja, condiciones de trabajo a la baja y estamos viviendo un verdadero drama en el mundo laboral. Y ahí en ese espacio podríamos ubicar el tema de Cananea como uno más, podemos hablar de Cananea, podemos hablar de los petroleros, técnicos y profesionistas, podemos hablar de los gasolineros del DF, los trabajadores de la construcción, de la costura, los trabajadores electricistas de la compañía de Luz y Fuerza del Centro… El elemento central es que en el caso de Cananea se actualiza realmente un despojo brutal porque se ha planteado una verdadera simulación. Se dice: la mina de Cananea ya no puede seguir operando, existen causas de fuerza mayor que fundamentan una terminación colectiva de las relaciones de trabajo, esto lo avala la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que esa es otra simulación más porque nuestros órganos de justicia en realidad son tribunales un poco de mentiritas porque reciben el señalamiento, la orden superior, del poder Ejecutivo. Es México de los pocos países en el mundo donde los tribunales de justicia dependen del poder Ejecutivo y eso los ha convertido en jueces totalmente parciales. Y este tribunal, entre comillas, dice: se actualiza esta causa de determinación, hay fuerza mayor y la mina no va a poder seguir operando. Lo increíble es que esto se determinó en un juicio de horas, algo verdaderamente monstruoso y finalmente dicen: se terminan las relaciones colectivas y hay que autorizar la terminación de las relación individuales, la terminación de la huelga, la terminación de un contrato colectivo y obviamente abrir espacio para que la empresa pueda contratar con un sindicato a su gusto, que es hoy la regla de oro, digamos, ya de los últimos años. Salvo excepciones, los empresarios en México ponen a los sindicatos; los empresarios y los abogados empresariales son los que designan quién va a ser el titular. Eso no pasa en ningún lado del mundo y ahí está buena parte el drama. Esta decisión de la Junta Federal de una manera penosa fue avalada por un Tribunal Colegiado, un segundo Tribunal Colegiado, por mayoría, porque se convenció a los magistrados de que el problema de fondo no era la huelga, que era un problema con el líder, en fin. El hecho es que se ha dado un golpe brutal al estado de derecho, ciento y pico de años después, a los trabajadores de la mina de Cananea, y yo diría que ha dejado una secuela y un precedente gravísimo que abona muy poco a un reclamo de la población que necesita la defensa de sus condiciones de trabajo, de sus salarios, que son bajísimos, de sus condiciones que son cada vez más dramáticas y de un espacio en el que todos vivimos porque todos necesitamos sobrevivir para bien nuestro, de nuestras familias, y lo hacemos a través del mundo del trabajo.

Discutamos México 78, Los sindicatos

 
 

La conmemoración del bicentenario del inicio de la Independencia y el centenario del inicio de la Revolución exige una reflexión histórica sobre nuestro pasado, pero también preguntarnos cuál es el legado que queremos dejar y cuál el futuro que el país merece.

En Discutamos México se realizarán 150 programas, a transmitirse en televisión, radio e Internet, en los que se contará con la presencia de más de 500 expertos en la historia y la cultura de nuestro país. Se trata de un espacio de reflexión abierto y plural, un ejercicio de imaginación crítica, un testimonio de nuestra pluralidad, en donde participan todas las voces, todas las corrientes de opinión, todas las ideologías.

“Celebrar significa también analizar, celebrar significa discutir la historia de México que no ha sido, afortunadamente, ni de ángeles ni demonios, sino de hombres y mujeres como todos, con virtudes, con defectos, con grandes ideales. Dialoguemos y discutamos sobre la historia nacional sin mitos, sin prejuicios, sin exclusiones.”

Felipe Calderón Hinojosa
Presidente de la República

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